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Perkins y la UCC impulsan el ciclo “Aprender sin barreras” por la alfabetización accesible

Una iniciativa del Grupo Nacional en Argentina para articular saberes y llevar herramientas concretas a las aulas y comunidades.

Niño sentado frente a un atril inclinado en un aula, utilizando un marcador violeta para trazar una palabra escrita en letras grandes. Lleva lentes y se encuentra muy cerca del material, con una mano apoyada sobre la hoja y la otra sosteniendo el marcador. El entorno incluye una pizarra, una cortina y mobiliario escolar.

Desde Perkins, entendemos la alfabetización accesible como una puerta de acceso a la participación, la comunicación y la cultura escrita. No se trata únicamente de enseñar letras, sílabas o fonemas, sino de generar condiciones reales para que cada niño, niña, joven o adulto pueda aprender, expresarse y participar desde sus propios modos.

Durante 2026, el Grupo Nacional Estratégico ”Argentina Incluye Argentina” se propuso promover el acceso a la alfabetización accesible y la participación de personas con discapacidad mediante acciones de formación, sensibilización y articulación con actores educativos, comunitarios y de salud. Desde esta perspectiva, su rol no es reemplazar saberes locales, sino actuar como puente: articular instituciones, promover el intercambio entre profesionales, familias y organizaciones, y acompañar procesos que permitan que el conocimiento llegue al aula, a los equipos educativos y a las comunidades.

Como parte de esta estrategia, se impulsó junto a la Universidad Católica de Córdoba (UCC) el ciclo de charlas “Aprender sin barreras”, concebido como un espacio de formación, intercambio y reflexión colectiva sobre alfabetización accesible. El primer webinar, Fundamentos y experiencias en alfabetización para discapacidad múltiple”, invitó a pensar qué significa alfabetizar cuando hablamos de estudiantes con discapacidad múltiple, sordoceguera o con mayores necesidades de apoyo. También abrió preguntas fundamentales: ¿qué condiciones debe generar el entorno para que cada persona pueda participar, aprender y expresarse desde sus propios modos? ¿Cómo construir propuestas de alfabetización que no dependan exclusivamente de la oralidad, la visión, la audición o la motricidad fina?

En la charla, las disertantes compartieron experiencias que permitieron reconocer que la alfabetización accesible se construye a partir de apoyos concretos, decisiones pedagógicas intencionales y una mirada profunda sobre cada estudiante. En este sentido, Agustina Parenti, maestra de educación especial,  expresó: “Enseñar implica observar, escuchar, interpretar y generar condiciones para que cada estudiante pueda participar y aprender.” Esta idea invita a pensar la enseñanza no como una secuencia cerrada, sino como una práctica , situada, atenta y flexible, guiada por la observación, la escucha y la interpretación de las formas singulares en que cada estudiante comunica, comprende y participa. Una práctica capaz de reconocer señales, intereses, tiempos y modos de expresión, y de ajustar los apoyos necesarios para generar situaciones reales de aprendizaje. 

Estrategias compartidas para construir caminos de alfabetización accesible

Las experiencias presentadas durante el webinar permitieron identificar distintas estrategias que pueden orientar las prácticas educativas. No se trata de recetas únicas ni pasos rígidos,  sino de propuestas que deben pensarse siempre en función de cada estudiante, su historia, sus formas de comunicación, sus intereses y los apoyos que necesita para participar.

Observar las formas de comunicación

Hablar de alfabetización accesible implica, en primer lugar, hablar de comunicación. Antes de pensar en la lectura convencional, es necesario preguntarnos si cada estudiante cuenta posibilidades reales y sostenidas para  participar en el mundo que lo rodea: elegir, anticipar, rechazar, compartir una experiencia, reconocer una rutina y expresar preferencias.

Esta comunicación no necesariamente ocurre mediante palabras. Puede construirse a través de gestos, miradas, movimientos, objetos, imágenes, pictogramas, lengua de señas, sistemas aumentativos y alternativos de comunicación o múltiples combinaciones de estos recursos.  Por eso  el primer paso, para pensar la alfabetización es  asegurarse de que ese niño cuente con oportunidades concretas para comunicarse y ser reconocido como interlocutor. 

La ausencia de ciertos indicadores no significa ausencia de potencial. Significa que ese potencial necesita otras condiciones para manifestarse. Un niño que no habla puede tener una comprensión del lenguaje muy rica. Otro niño que no señala puede estar procesando activamente lo que escucha, toca o percibe. El desafío no es esperar a que los predictores aparezcan de una única forma, sino aprender a reconocer las maneras propias en que cada niño construye sentido.

Crear rutinas predecibles y significativas

Otra estrategia destacada fue la importancia de generar rutinas claras, estables y significativas. La repetición de ciertas secuencias permite anticipar lo que va a ocurrir, comprender mejor el entorno y participar con mayor seguridad.

Una rutina que se repite hasta volverse predecible puede transformarse en una oportunidad de alfabetización cuando incluye objetos, imágenes, palabras escritas, pictogramas, canciones, gestos o señas asociadas a una experiencia concreta. De este modo, la anticipación no solo organiza el tiempo, sino que también habilita la comprensión, la comunicación y la construcción de significado.

Niña sentada en una silla de ruedas frente a un panel de asistencia ubicado en la pared. Con una mano toca una de las imágenes del panel, que incluye fotografías y nombres escritos en imprenta mayúscula.

Utilizar apoyos concretos, visuales, táctiles y comunicacionales

En la práctica, la alfabetización puede verse en acciones concretas: un tablero de comunicación que aparece durante una clase de lectura, un cuento adaptado con pictogramas u objetos, una imagen o textura que permite anticipar una actividad, o un nombre escrito que comienza a ser reconocido como parte de la propia identidad.

Niña sentada en una silla de ruedas, sosteniendo sobre su falda un panel con materiales táctiles y etiquetas escritas. Con sus manos explora distintos elementos adheridos al panel, como algodón, recipientes transparentes y otros objetos pequeños, durante una actividad de aprendizaje en el aula.

Estos apoyos no son accesorios. Son mediadores que permiten que cada estudiante pueda acceder a la información, participar de la propuesta y construir sentido desde sus propias posibilidades. Pueden incluir objetos de referencia, fotografías, imágenes, pictogramas, texturas, palabras escritas, tecnología de apoyo, pulsadores, tableros de comunicación o sistemas aumentativos y alternativos de comunicación.

Explorar historias a través de las cajas de cuentos

Libro infantil titulado No voy a dormir apoyado sobre una superficie, acompañado por un oso de peluche blanco y negro, un cepillo de dientes y un pulsador grande, como parte de una propuesta de lectura con objetos concretos.

Entre las estrategias presentadas, se destacó el uso de la caja de cuentos, que permite explorar historias mediante objetos concretos, texturas y elementos significativos. Estos recursos funcionan como un puente entre la experiencia concreta y el mundo simbólico, favoreciendo la anticipación, la comprensión y la participación en la narración.

La caja de cuentos permite que la historia no dependa únicamente de la escucha, la visión o la lectura convencional. Cada objeto puede representar un personaje, una acción, un lugar o un momento de la narración. Así, el estudiante puede tocar, explorar, elegir, recordar, anticipar y participar activamente de la experiencia literaria.

Una tarea colectiva y un derecho fundamental

La alfabetización, en este contexto, no es una responsabilidad exclusiva del docente. Requiere del aporte de los distintos profesionales, familiares y compañeros cercanos al estudiante que lo conocen bien, quienes lo pueden acompañar de diversas maneras en su alfabetización dependiendo del individuo y del contexto. Este trabajo en red se fundamenta en la creencia fiel de que los niños, niñas, jóvenes y adultos con discapacidad múltiple son sujetos de derecho: el acceso a la cultura escrita no es un lujo ni una meta lejana, sino una garantía social que exige condiciones reales para ser ejercida. 

El ciclo “Aprender sin barreras” reafirma que la diversidad es una oportunidad para transformar las prácticas educativas. Cuando los entornos se vuelven predecibles, accesibles y significativos, cada estudiante puede acercarse a la cultura escrita desde sus propios tiempos, modos y posibilidades. Por eso, alfabetizar no es solo enseñar a descifrar letras. Es abrir una puerta al mundo de las expectativas altas y profunda confianza en las posibilidades de cada persona.

El webinar no fue pensado como una actividad aislada, sino como parte de una estrategia más amplia de Perkins para consolidar redes comunitarias y enfatizar su importancia fundamental sin quitar la atención del derecho a la alfabetización y a que el conocimiento se traduzca en prácticas concretas dentro de cada aula. Como continuidad de este primer encuentro, el próximo webinar del ciclo “Aprender sin barreras” profundizará en herramientas de alfabetización accesible, con especial atención a los cuentos accesibles, la caja de cuentos y otros recursos que favorecen la participación en experiencias de lectura. 

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