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El aprendizaje comienza en casa: El compromiso de una familia con el futuro de su hijo

Años después de su propia educación, una madre en Argentina está regresando a su antigua escuela para acceder a la intervención temprana para su hijo, Nahum. El apoyo de sus padres, la escuela, y sus maestras (formadas por Perkins) le está dando a Nahum las mejores oportunidades.

Manu, Emilce, y Naún se sientan juntos al aire libre. Los tres llevan ropa informal y parecen relajados.

Para la familia de Nahum, la Escuela Helen Keller (HK), una Escuela Modelo que forma parte del Abordaje del Programa Modelo de Perkins en Argentina, no es solo un lugar: es parte de su historia personal. Desde su nacimiento, Nahum ha explorado el mundo con una energía curiosa y una alegría contagiosa, acompañado por el amor incondicional de sus padres, Manu Valenzuela y Emilce Morán.

La madre de Nahum, Emilce, es exalumna de la escuela HK. Desde que se graduó, ha mantenido un vínculo profundo con la comunidad que la vio crecer. A pesar de vivir a más de cien kilómetros de distancia, Emilce y Manu (que ambos también son ciegos) eligieron inscribir a Nahum en la escuela para que reciba la mejor educación durante sus primeros años de desarrollo.

El camino de Nahum con la Escuela Helen Keller

Nahum visitó la Escuela Helen Keller por primera vez en 2023, cuando tenía apenas dos meses, iniciando un camino que transformaría no sólo su desarrollo, sino también el de toda su familia. Su discapacidad visual, de origen genético, generó muchas preguntas al momento de su nacimiento: no se sabía con certeza si Nahum podía ver. Fue entonces cuando intervinieron dos acompañantes fundamentales: las docentes Micaela Rojas y Stella Dal Col Moreno, quienes no sólo ofrecieron orientación profesional, sino también un acompañamiento constante y afectuoso en cada paso.

Micaela actualmente cursa el Nivel Avanzado de la Academia Perkins Internacional (PIA) en Argentina, una formación que le brinda valiosas estrategias pedagógicas que aplica en su trabajo diario con Nahum, en el espacio de Atención Temprana. Gracias a esta formación puede diseñar entornos accesibles, motivadores y flexibles, ajustando cada propuesta a los perfiles de aprendizaje de Nahum y de sus compañeros. Las actividades partieron de situaciones reales de aprendizaje, en las que se promovió el desarrollo de áreas clave como la eficiencia sensorial, fundamental para el acceso a la información y la comprensión del entorno desde edades tempranas; la orientación y movilidad, a través del reconocimiento del entorno y el uso del pre bastón; y el ocio y la recreación, impulsando el juego libre como parte fundamental de la experiencia educativa. 

Una maestra con gafas y el pelo negro sonríe a la cámara mientras Naún sujeta un camión volquete rojo de juguete. En el fondo se ven bloques de espuma de colores y una colchoneta amarilla.

Con el apoyo de Micaela, Stella y sus padres, Nahum es un niño alegre, intrépido y lleno de energía. Es muy curioso y explora constantemente todo lo que está a su alcance. También, comparte con sus padres una inmensa pasión por la música, ya que Emilce y Manu le han tocado instrumentos desde que nació. “Descubrimos que a Nahum le gusta el acordeón y el chamamé (un género de música folclórica tradicional argentina), escucha eso desde que nació”, cuentan con orgullo. En su hogar, la música no solo suena — conecta, acompaña y emociona.

Un futuro brillante

La distancia nunca ha sido una barrera para Emilce y Manu cuando se trata del bienestar de su hijo. Cada semana, la familia viaja cuatro horas en colectivo — dos de ida y dos de vuelta — para asistir a las sesiones de Intervención Temprana en la Escuela HK. “Como padres ciegos, creemos que Nahum puede ser bien estimulado en casa, y consideramos que la Helen Keller es un componente clave para su desarrollo”, explica Manu.

Para Emilce, regresar a la escuela que la formó también es un reencuentro emocional: “La directora actual fue mi maestra, y la recuerdo con muchísimo cariño.” Hoy, como familia, se sienten acompañados, escuchados y respetados. “Siempre tratamos de participar y estar presentes”, explican, sabiendo que su rol como padres es fundamental en este proceso. Porque más allá del diagnóstico, la distancia o las incertidumbres de la vida, esta familia cree que apoyar la educación de Nahum hoy significa sembrar las semillas de su futuro.

 “Queremos que nuestro hijo pueda crecer, formarse en lo que él desee, siendo lo más independiente posible. Hoy en día estamos muy felices de ver cómo va avanzando y aprendiendo día a día.”

Emilce y Manu
Naún sonríe mientras juega con coloridos juguetes de madera en una mesa, mientras una maestra a su lado le observa con una cálida sonrisa. Hay estanterías y una puerta al fondo.
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