Durante los últimos tres años, el equipo de Perkins en México ha trabajado junto a docenas de escuelas para capacitar al personal, mejorar los planes de estudios y conectar las escuelas, las familias y las comunidades de miles de niños. El increíble trabajo de los miembros del equipo de Perkins, las escuelas, los gobiernos y las familias para implementar el Abordaje de Programa Modelo en todo México se conoce como el Proyecto Pixan.
Cuando se eligió el nombre del proyecto, se buscó una palabra que representara el alma del trabajo. Así fue como se encontró Pixan, la palabra maya para alma. No hay mejor forma de describir lo que impulsa cada paso de ese camino: esa fuerza vital que da conciencia, pasión y sentido a todo lo que el equipo de Perkins en México ha logrado.
Desde su inicio, el Proyecto Pixan ha impulsado la transformación de decenas de escuelas, despertado la conciencia de profesionales y familias sobre las posibilidades de aprendizaje y participación de los estudiantes con discapacidad múltiple, y, sobre todo, ha tocado las vidas de muchos niños, niñas y jóvenes que hoy encuentran su lugar en el mundo.
El alma de este proyecto está conformada por un equipo excepcional de coordinadoras y coordinadores educativos y familiares. Con compromiso y sensibilidad, acompañan a las escuelas a través del modelo de cambio de Perkins: observan, analizan, reflexionan y diseñan, junto con las comunidades escolares, estrategias únicas que promueven la mejora educativa para todas y todos los estudiantes.
El crecimiento ha sido inspirador: Perkins pasó de acompañar 3 escuelas en 2022 a 41 escuelas en 2025. Un salto enorme que solo fue posible gracias a tres pilares: Un equipo en expansión, preparado y apasionado, el compromiso de las autoridades educativas en cada estado, y la reflexión constante, que nos permite mejorar y construir procedimientos sólidos para cada acción.

Carlos, Coordinador Educative; y una educadora se reúnen para una reunión en la oficina de una escuela en Puerto Vallarta
Pero lo más importante ha sido contar con las personas adecuadas para esta misión. Pixan parece haber atraído naturalmente a quienes ya compartían su esencia. Muchos integrantes habían sido formados o inspirados por Perkins, ya sea a través de organizaciones aliadas o de programas de liderazgo, lo que permitió reunir un equipo que irradia experiencia, empatía y vocación.
Así se fue conformando el alma del Proyecto Pixan, con presencia en distintas regiones del país: En cada región del país, el equipo Pixan impulsa con pasión la educación inclusiva.

En el sureste, Emelia dejó un legado de organización y compromiso, y Angélica continúa esa misión con la energía y entusiasmo que la distinguen.
En el centro y bajío, Raquel, Alma Lorena, Andrea y Carlos acompañan a las escuelas con sensibilidad, experiencia y un profundo amor por la enseñanza.
En el norte, Ana Paola y Noelia lideran con creatividad y empatía, inspirando a las comunidades escolares a seguir transformándose.
El equipo de familias, con Mary Carmen y Eréndira, fortalece los lazos entre hogares y escuelas.
Tras bambalinas, Marta y Dulce mantienen en marcha cada detalle logístico y administrativo que hace posible el avance del Proyecto Pixán.

los Lego© Braille Bricks con una estudiante
Nada de esto no sería posible sin el liderazgo de la Representante Marta Elena Ramírez Moguel, cuya enorme dedicación, arduo trabajo y experiencia han permitido que el Proyecto Pixan florezca.
Además, el cambio en las escuelas ha sido posible gracias a la formación docente brindada a través de los Diplomados de la Academia Perkins Internacional (PIA), en colaboración con la UNAM. Detrás de este esfuerzo se encuentran grandes maestras y maestros que, desde diferentes espacios, han mantenido viva la esencia de Perkins en México.
Un sincero agradecimiento a los dedicados tutores de la Academia Perkins Internacional: Ana Paola Rodea Saldívar (Graduada del Programa de Liderazgo Educativo (ELP), Andrea Rocha Jove (ELP), Claudia Orihuela Arreola (ELP), Raquel Rodríguez Santiago, Lorena Leyva Luna, Ivonne González Hernández, Irma Guevara Vega, Natalia Nadal Rosas (ELP), Concepción Fernández Azcorra, Solei Tamayo Segura, Mirei Soledad Roldán Pensado, Daniel Martínez Gámez (ELP), Saúl Juárez Santillán (ELP), Angélica Bastarrachea Fajardo (ELP), Emelia Hernández Payán, Ana Lilia Álvarez Blanco (ELP), Yvette Gallegos Barro, Jaqueline Gómez Trujillo, Mariela Quiñones Solís.
El Proyecto Pixan de Perkins va más allá de un equipo de coordinadores e instructores; ha desarrollado una red de expertos en todo México dedicados al ámbito de la discapacidad. El Grupo Izamal, el Grupo Estratégico de Trabajo de Perkins en México, está conformado por 27 personas de 16 organizaciones, comprometidas en ampliar el impacto del proyecto y asegurar una sociedad más equitativa e inclusiva. Son educadores, defensores de los derechos de las personas con discapacidad, miembros del gobierno, miembros de familia, y personas con discapacidad. Su trabajo se centra en cuatro temas fundamentales: coordinar acciones entre los servicios de salud y educación, incidir en los planes de estudio de los programas de formación docente, impactar las prácticas de los maestros en las escuelas y promover la colaboración entre familias y escuelas. Muchísimas gracias por el apoyo y la colaboración de estas personas tan impactantes por su dedicación a mejorar la educación de los estudiantes con discapacidad y a promover la accesibilidad en todos los espacios.

El secreto del proyecto es sencillo, pero poderoso: reconocer el potencial único de cada persona.
Así como lo hacemos con los estudiantes, también lo hacemos dentro del equipo. Cada talento, cada mirada y cada experiencia suman. Y esa suma es la que transforma, inspira y da vida a este proyecto.
Esa es la esencia del proyecto Pixán de Perkins.
En memoría de María del Carmen Schleske Morales
Coordinadora familiar de Perkins en México
1967-2025

Su inteligencia, su sensibilidad y su capacidad para escuchar y acompañar a los demás marcaron un antes y un después en muchas escuelas donde trabajaba. Gracias a ella, las familias no solo encontraron apoyo, sino también orientación que las invitó a descubrir su propia voz, a fortalecerse y a sentirse parte esencial del proceso educativo. Su legado vive en cada familia que se sintió vista, en cada comunidad escolar que aprendió a trabajar junta y en cada paso hacia el empoderamiento que ella ayudó a construir.
